Haza, rehabilitó una antigua bodega, que cuenta con una cava subterránea de más de tres siglos de antigüedad donde los vinos se crían en un ambiente inmejorable.
Entrada sabrosa y afrutada, en boca es un vino con recuerdos a regaliz con torrefactos tipo toffee y vainilla. Tiene la acidez bien marcada y un tanino presente que le da volumen y persistencia en boca. Retrogusto con persistencia de fruta roja intensa. Madera muy bien integrada con notas propias de la crianza en roble americano, sobre todo vainilla y tostados.
Perfecto con arroces, carnes a la brasa, pescados rojos, quesos y chocolate.

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